miércoles, 20 de septiembre de 2017

NO ERES TÚ

No eres tú, es el karma de ser quien soy
El no ser nada queriendo ser algo
Y sobrellevar el vacío que lo envuelve todo
Y que asfixia el aire que ya casi no respiro

No eres tú, ni el amor que me profesas,
Es el amor que no me tengo en mis penumbras
El que olvido darme cuando me siento muerta
Aunque intentes revivirme una y otra vez

No eres tú, ni soy yo, porque a veces no me encuentro
No siempre sé quién soy al levantarme, ni al dormir
Un cúmulo de automisericordia que me pudre
Un montón de piezas rotas armadas para ti

No eres tú, son tus manos sin las que perdida estaría
Ese temor infinito por no tocarlas más un día
Porque las mías no me bastan para crear felicidad
La piel de mis manos tus huellas tienen grabadas

El culpable es el dolor que no existe
Es el amor que pensé inconcebible
Es el hábito del sufrimiento que no huía
Es la poca esperanza que antes no conocía.


K.B.

domingo, 21 de mayo de 2017

SUCIEDAD

Sentada en la mitad de un patio sucio, con el corazón sucio 
y olor del tabaco en la ropa, contemplando la nada en medio de todo 
y sintiendo como la mentira carcome sus buenas intenciones.

Hallándose inquieta en una perfecta inmovilidad, 
en un desasosiego pútrido y doloroso, escuchando las voces 
que se habían acallado hacia tiempo en su interior.

Dándose al olvido, queriendo recordar por siempre sus horas felices, 
guardando su ingenuidad en un baúl sin llave, como quien tira su vida a un abismo
del que jamás podrá salir, si es que puede continuar viviendo.

Sentada en la mitad de un patio sucio que quiere limpiar, 
aunque no pueda deshacerse de las manchas en su alma, 
aunque sus intentos fallidos le otorgaran la esperanza, era mejor consumirse, 
abnegarse, rendirse y seguir envenándose en el humo de su cigarro.

K.B.


martes, 14 de marzo de 2017

DUDAR

Cerré los ojos ante la evidencia, le concedí una prórroga al dolor.
Le otorgué a mi conciencia el peso de la duda, ínfima y eterna, la duda que destroza.
La duda que sangra dentro del pecho y se coagula aprisionando el corazón.
Alargando el camino de descenso hacia la derrota he fingido que mi fe es suficiente.
¿Cuál fe? de cierto he de decir que esa tal no existe, solo la ceguera ante lo hiriente.

El regocijo hipócrita ante la dulce y piadosa mentira se torna más sucio a cada minuto.

K.B.




martes, 14 de febrero de 2017

CARTAS DESDE EL CUARTO

Este suicidio diario amenaza con tu vida. Mi melancolía es un asesino serial y silencioso. Quisiera pedirte que salieras sin decir adiós, pero sé que querré un último beso. En el fondo, jamás querría nada que fuera lo último contigo. Pero muero, me entierro en mis pesadillas, en mis sombras, en ese cuarto sombrío que había cerrado, pero que visito de vez en cuando para aislarme de los murmullos humanos y las risas de aquellos que simulan ser felices. ¿Sabes? Contigo he sido feliz, no mentiría. Solo temo que un día no soportes más mi perniciosa ambición de no sentir demasiado. 
Tú no lo sabes, no sabes cuánto lucho, en vano, infructuosamente, como lucha un insecto por escapar de la telaraña, pretendiendo huir del amor en que me hallo atrapada. La vida me pesa un poco, no sabes de mi cansancio, de mis penas, y de todo aquello que olvido cuando estás a mi lado, por eso no lo sabes. Por eso puede que me ames, porque no has entrado en ese cuarto oscuro de lamentos nocturnos, no has sentido los gusanos arrastrarse por tu piel, no has oído los sollozos del pasado como estruendo en tu cabeza. Por eso puede que te ame, porque sueles evitar que pase mucho tiempo allí encerrada y salgo al mundo de dónde has venido y me has dado motivos para quedarme aquí. Mas no evitas que camine aún por las sendas empedradas que raspaban mis rodillas, y miro a través de mi camino hacia atrás, con la mirada orgullosa de quien ama sus raíces y sus heridas. Amo mis heridas, solo por ellas puedo darte un poco más de mí, un poco más de lo que antes di. 
¿Te has sentido cansado? ¿Has cerrado tus ojos esperando no abrirlos más? Me desharé de la llave que me adentra en aquel lugar, seguro, algún día. Hoy solo no toquen a la puerta, temo que se abra y sus horrores sean homicidas. Mañana querré simplemente no volver, así como hoy no quiero volver, no quiero la vida real, no quiero la rutina que me embebe en un siniestro aburrimiento de obligadas acciones sociales. Anhelo la ausencia de sonidos mas todo me envuelve, me aturde y creo desvariar.
Silencio, soledad, este es mi eco, una dosis de algo pudiera probar, no tengo nada, de entre todos mis vicios solo estas letras manchadas de cenizas puedo mencionar. Y mi cigarro…y quizá, tus ojos…


K.B.